Cuando un edificio no puede cerrar sus puertas, el montaje se convierte en un problema de logística antes que de carpintería. En la Biblioteca Mayor de Córdoba trabajamos con la sala de lectura abierta al público; en la Terminal de Ómnibus, con gente entrando y saliendo a toda hora. En los dos casos la clave fue la misma: mover poco material por vez y concentrar el trabajo pesado en las horas de menor circulación.
Cada refugio llega ensamblado desde el taller. Eso significa que en el sitio solo se fija, se nivela y se conecta. No hay corte de perfiles, no hay mezcla de cemento, no hay escombros que arrastrar por escaleras. Los anclajes son puntuales sobre el contrapiso existente y se retiran sin dejar huella si más adelante hay que reubicar el módulo.
El paso a paso que seguimos
El relevamiento previo define casi todo lo demás. Medimos el ancho de los pasillos, la altura de los ascensores, el tipo de contrapiso y la ubicación de las tomas eléctricas. Con esos datos se decide si el módulo entra completo o si conviene armar algunas piezas en el lugar.
La prefabricación en taller avanza en paralelo, así que el día del montaje solo queda trasladar, posicionar y ajustar. En edificios activos solemos trabajar por etapas: un módulo por noche, con protección de pisos y señalización temporal. A la mañana siguiente el espacio está limpio y el refugio ya se puede usar.
Permisos y seguridad que piden los administradores
Los responsables de edificios públicos y privados suelen pedir la misma documentación: seguro de responsabilidad civil, listado del personal que va a ingresar, horarios acotados y un plan de evacuación por si hay que despejar el área. También exigen que el traslado no bloquee salidas de emergencia ni rampas de accesibilidad.
Vale la pena acordar de antemano el uso del montacargas y el horario de carga y descarga. En la Terminal, por ejemplo, coordinamos con la guardia para ocupar el andén lateral entre las dos y las cinco de la mañana, cuando el movimiento baja.
Qué dejamos funcionando al retirarnos
El ajuste final incluye nivelación de puertas, calibración de bisagras, prueba de ventilación silenciosa y verificación de la iluminación regulable. Entregamos también una guía de cuidado y un juego de repuestos básicos para que el equipo de mantenimiento del edificio resuelva lo cotidiano sin depender de un técnico externo.