Relevamos el espacio, fabricamos en taller cordobés y montamos sin obra húmeda, coordinando horarios para no frenar la actividad diaria de oficinas, bibliotecas o espacios públicos.
Cada refugio acústico que sale de nuestro taller cordobés sigue un recorrido previsible. Estos son los momentos que vas a ver desde la primera consulta hasta que el módulo queda funcionando en tu planta.
Semana 1
Vamos con planos o visita técnica. Medimos el ambiente, revisamos ancho de puertas, tipo de piso y accesos del edificio. Ahí definimos medidas y ubicación del módulo. Sin este paso no hay plazos firmes.
Semanas 2 a 5
El módulo se arma en nuestro taller de Córdoba con los acabados modulares que hayas elegido. Trabajamos sobre el cronograma acordado y avisamos si algo se corre antes de que sea un problema.
Día de traslado
Coordinamos el ingreso en horarios de baja actividad para no frenar oficinas, bibliotecas ni espacios públicos. Los módulos llegan armados y se fijan con anclajes regulables. No hay obra húmeda ni permisos especiales.
Puesta en marcha
Verificamos ventilación silenciosa, iluminación regulable y aislamiento con el módulo ya instalado. Te dejamos una guía de uso y mantenimiento simple, y quedamos disponibles para la primera consulta post-entrega.
Los plazos se confirman recién después del relevamiento. Si el edificio tiene condiciones edilicias particulares, lo charlamos antes de comprometer fechas.
No hay dos espacios iguales, así que el orden de trabajo se arma sobre la marcha. Igual, el recorrido siempre sigue cuatro tramos parecidos: entender el lugar, fabricar a medida, mover el módulo y dejarlo funcionando. Acá va lo que pasa en cada uno y qué necesitamos de tu lado.
Arrancamos con planos o una visita técnica. Medimos ancho de puertas, tipo de piso, altura libre y por dónde se puede entrar el módulo. También escuchamos el ruido del ambiente en distintos horarios: no suena igual a las 9 de la mañana que a las 6 de la tarde.
Con las medidas cerradas, el módulo se arma en nuestro taller. Ahí definís acabados, cantidad de plazas y si lleva mesa, estante o banco. Los plazos se acuerdan antes de empezar y se respetan salvo cambios de último momento en el pedido.
Coordinamos el ingreso en horarios de baja actividad, muchas veces de noche o los fines de semana. El módulo llega armado y se fija con anclajes regulables: sin obra húmeda, sin cortes estructurales y sin permisos especiales en la mayoría de los edificios.
Antes de irnos probamos ventilación silenciosa, iluminación regulable y aislamiento con el módulo cerrado. Te dejamos una guía de mantenimiento simple: limpieza de filtros, revisión de burletes y qué hacer si algo deja de sonar como debería.
Un detalle honesto: no damos plazos exactos sin relevamiento previo ni condiciones edilicias verificadas. Si querés ver cómo resolvimos casos parecidos en oficinas y bibliotecas, podés mirar las capacidades de fabricación o revisar los recursos técnicos antes de escribirnos.
Desde la primera consulta hasta la puesta en marcha, el proceso se ordena en etapas claras. Coordinamos con vos los horarios, los accesos y las condiciones del edificio para que la actividad diaria siga igual.
Podés escribirnos por correo o llamarnos para coordinar un relevamiento. Si preferís, dejá tu consulta en el formulario y te respondemos con las preguntas necesarias para avanzar.
Contestamos consultas dentro de las 24 horas hábiles. La visita técnica se agenda según disponibilidad, normalmente en la misma semana. Los plazos de fabricación y montaje se confirman recién después del relevamiento, cuando ya conocemos medidas, accesos y tipo de piso.
No prometemos plazos exactos sin haber visto el sitio. Si el edificio está en funcionamiento, revisamos juntos los horarios de baja actividad y las protecciones necesarias para el traslado.